Baterías: realidad, mitos y consejos

La tendencia imperante es la movilidad y la miniaturización. Si hace una década lo normal era tener un ordenador de sobremesa, hoy en día lo más habitual es disponer de uno portátil. O de un ultrabook. O de un netbook. O incluso realizar casi todas las tareas del día a día desde un smartphone o tablet. Cuidar la batería y su capacidad de almacenamiento cada vez resulta más crítico para nuestra actividad, puesto que generan una restricción operativa: si se agotan, nuestro potencial para sacar trabajo adelante cae en picado.

¡Atención! Estás ante la entrada más popular de Alkeno, señal de que los espíritus digitales nos preocupamos por nuestras baterías.

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Cuidar la batería del móvil, una obsesión.

Además, los fabricantes (liderados por Apple, que suele ser la primera tanto para lo bueno como para lo malo) cada vez más apuestan por baterías integradas que no pueden ser sustituidas fácilmente por el usuario. Esto hace más sencillo, ligero y compacto el diseño, pero también impone una fecha de caducidad a los productos. Obsolescencia programada.

Nos interesa mucho, por tanto, cuidar la batería del móvil, portátil y demás artilugios electrónicos. Aquí una serie de ideas y consejos que he ido recopilando de ahí y allá a lo largo de los tiempos y que aplican a prácticamente cualquier dispositivo electrónico reciente que dependa de baterías (teléfonos, cámaras, portátiles, etc.).

Las baterías se degradan progresivamente

Una realidad con la que estamos familiarizados: la carga útil de la batería disminuye con el tiempo. Suele ser un efecto progresivo, que no se percibe en el día a día, pero que se nota en periodos largos de tiempo.

El ciclo de carga/descarga no es lineal

Otra realidad común es que el ciclo de carga y descarga no se comporta de forma predecible ni lineal:

  • Las baterías se diseñan para cargarse rápido y descargarse lentamente.
  • El proceso de carga se ralentiza a medida que se la batería gana carga.
  • El proceso de descarga se acelera a medida que la batería pierde carga.

Como resultado, lo más eficiente en tiempo es mantener el dispositivo en el rango del 30% al 90%. Bajarlo de 30% suele ser arriesgado porque llegado ese punto la carga se desploma a toda velocidad. Subirlo de 90% no suele merecer la pena porque el tiempo de carga es elevado y la capacidad extra que conseguimos no lo es tanta.

Los famosos ciclos de carga/descarga

La vida útil de una batería se mide en el número de veces que es capaz de cargarse y descargarse por completo. Esta medida no tiene mucha utilidad práctica en sí misma y por eso rara vez se le hace publicidad, pero junto al punto anterior ayuda a entender muchos fenómenos:

  • El ciclo de carga se degrada. El concepto de «carga completa» es engañoso puesto que cada vez que se carga y recarga la batería pierde un poco de capacidad.
  • Los medidores de carga cuentan mentiras piadosas. Como casi todos los medidores e indicadores, cuentan la realidad que le interesa al fabricante. Cuando un medidor indica el 100% lo que está indicando realmente es esta batería no acepta más carga (da igual que ese 100% de hoy sea el 105% de ayer porque hacía más frío, o el 61% de hace 20 meses cuando la batería era nueva). De hecho, la mayoría mienten descaradamente y muestran el 100% mucho antes de que realmente esté totalmente cargada.
  • Las cargas parciales cuentan. Cargar una batería 10 veces un 10% equivale a una carga completa (no creo que sea químicamente correcto, pero lo importante es la idea).
  • ¿Siempre conectado? También degrada. Las baterías se descargan solas, poco a poco, por lo que aunque estén siempre conectadas el cargador las somete a miniciclos (del 95% al 100%) que también van sumando.

Para cuidar la batería, en la práctica

Si se deseas cuidar la batería para que dure lo máximo posible hay que reducir al mínimo los ciclos de carga y descarga mientras mantenemos la utilidad del aparato en cuestión. Aquí una recopilación de consejos:

  • Los dispositivos de uso intensivo y constante (como smartphones) son los más complicados de gestionar bien. En general la gente los carga cuando puede, los utiliza según necesita y en general no los cuida mucho porque la utilidad se impone a la longevidad (difícilmente tienen una vida útil superior a 2 años, que es cuando la batería ya suele estar para tirar). El mejor consejo es abandonar la filosofía de dejarlo toda la noche encendido y cargando (mantienes el aparato encendido y en miniciclos de carga y descarga en un tiempo que no se está usando) y adoptar la mecánica de tener cargadores repartidos y mantenerlo cargado siempre que se pueda (pero claro, depende mucho del nivel de movilidad del usuario).
  • Portátiles que se utilizan en sitio fijo. Es un caso muy común y la norma general es mantenerlos conectados a la corriente todo el tiempo posible, pero aun así esto puede degradar la vida útil de la batería a la larga. Como queremos que la batería nos dure 4 años o más, conviene tener cuidados extra:
    • La batería es extraíble: lo mejor es quitar la batería y guardarla al 50% de carga. Para evitar que se estropee por falta de uso conviene realizar un ciclo completo una vez al mes (50% – 20% – 100% – 50% y quitar). Lo recomendado en la mayoría de casos.
    • La batería es extraíble pero no queremos extraerla: si se prefiere sacrificar parte de la vida de la batería por comodidad, o para que funcione como SAI en caso de apagón, es importante evitar que se estropee por estar siempre conectada. Lo óptimo es utilizarla un poco una vez por semana (llevar del 100% al 75%) y realizar un ciclo completo una vez al mes (100% – 20% – 100%).
    • La batería no es extraíble: a efectos prácticos es el mismo caso anterior, lo ideal es mantenerlo conectado siempre excepto un rato cada semana y realizar un ciclo completo cada mes.

Lo que NO hacer

En todo caso, para cuidar la batería hay que evitar las prácticas recomendadas hasta hace unos años y que muchos recordamos. La tecnología ha evolucionado y cambiado, y conviene saber que lo que antes era bueno ahora puede ser perjudicial. En general, aquí una serie de consideraciones finales y enfocadas hacia lo que no hay que hacer:

  • No es necesario tener cuidado con la carga inicial, ni seguir ningún ritual de cargas y descargas.
  • Hay que evitar descargarlas por completo (llevarlas hasta el apagado) porque es perjudicial. De hecho, casi todos los aparatos modernos se apagan o hibernan automáticamente cuando queda un 5% por este motivo.
  • La filosofía cargar al 100% y desenchufar para que se descargue sólo no es recomendable. En un portátil estás consumiendo ciclos enteros y preocupándote de enchufar y desenchufar, cuando manteniéndolo conectado a la corriente se desgasta menos (sólo la pérdida de carga natural de la batería) y es más cómodo. En un smartphone lo que interesa es tenerlo al 100% siempre que se pueda, por si se tiene que salir que aguante lo más posible y no nos deje tirados a media tarde si hace falta usarlo mucho.
  • Nunca tirar una batería a la basura. Ni al campo. Ni a la carretera. Contaminan muchísimo y siempre hay que deshacerse de ellas en un sitio autorizado.
  • Y lo más importante: no obsesionarse, lo importante es sacar la máxima utilidad al dispositivo. Si se puede cuidar la batería estupendo, pero si no se puede tampoco es una tragedia: se pueden cambiar, y tampoco son tan caras.

Finalmente, recomiendo una reflexión: Apple por defecto sólo muestra un icono sencillo, pero nunca el porcentaje restante de batería (el usuario ha de activarlo a propósito si lo quiere ver). Por mucho porcentaje que haya utilizado como referencia (llevar al 75% de carga) es una mera referencia, fijarse en porcentajes de batería es uno de esos muchos vicios poco productivos.

Vigilar un medidor nunca ha acelerado una descarga, mejorado un análisis antivirus, optimizado una desfragmentación o prolongado la vida de una batería. Así que mejor dedicar el tiempo a otra cosa más útil…

About the Author

Fernando Manero

Consultor freelance especializado en estrategia y tecnología.