El iPad en el aula

El iPad se está perfilando como la herramienta definitiva en el aula.

No lo digo yo. Lo afirma José Luis Marrero, actual Director de Secundaria del Colegio Arenales de Carabanchel, y líder del «Proyecto iPad»: una iniciativa de innovación educativa que busca una formación en las aulas 100% digital, sin papeles y sin lastres del pasado.

¿Es el iPad el futuro de la educación a corto plazo y el dispositivo con el que estudiarán los jóvenes en los próximos años? ¿Es el iPad la herramienta ideal para realizar dicha labor? Es una cuestión apasionante que me he planteado tras reunirme con José Luis y que os traslado a continuación.

Actualización: He hecho público la hoja de cálculo de soporte utilizada para realizar los cálculos, puedes descargarla más adelante en el artículo.

El iPad como herramienta educativa

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Me comentaba José Luis que actualmente la decisión está tomada: la piedra angular de su propuesta educativa es el iPad. Pese a que ambos somos reconocidos aficionados al mundo Apple, mi siguiente pregunta era obligada:

«¿No habéis considerado la alternativa, utilizar un tablet basado en Android? Al fin y al cabo permitiría acceder a dispositivos más asequibles e igual de capaces, con una plataforma más abierta… factores de gran importancia en el entorno educativo.»

Su respuesta fue rotunda:

«Al comienzo de la iniciativa probamos todos los tablets disponibles: Apple, Samsung, Acer, etc. Valoramos la pantalla, la respuesta, la duración de la batería… pero al final el factor decisivo no fue tecnológico, sino el hecho de que el ecosistema educativo para iPad ya era una realidad: En EEUU llevan años implantando el iPad en la educación, existen casos de éxito, plataformas educativas (qué decir de iTunes U), herramientas de gestión (MDM)… Android no ofrecía nada semejante, hubiese requerido empezar de cero.»

Una segunda pregunta me asaltó de inmediato:

«¿Resulta apropiado poner en manos de niños aparatos tan caros y delicados?»

Su respuesta, también contundente:

«La parte del precio se mitiga en parte a través de adquisiciones por volumen, aunque por otro lado Apple es conocida por no aceptar negociaciones ni realizar descuentos porque no los necesita para vender (además, sus descuentos para educación se restringen a ordenadores por el momento). Por otro lado, la utilización de fundas de calidad y la contratación de seguros ayuda en gran medida a potenciar su longevidad.»

Resultan argumentos perfectamente razonables, pero como muchas veces en el entorno de Apple se advierte una sensación agridulce: tienen un producto ganador, tienen el ecosistema, los centros educativos están dando el salto, pero el producto no creo que sea el idóneo.

Eligiendo un iPad para la educación

Analicemos por un instante qué características de los iPad disponibles actualmente se ajustan mejor a la educación:

  • Modelo. Actualmente Apple ofrece tres modelos (precios con IVA para el modelo base según la Apple Store, aunque soy consciente de que estamos a pocos días de que queden obsoletos):
    • iPad mini (329€). Es el más económico, va sobrado de potencia para aplicaciones educativas y la batería aguanta perfectamente un día completo de trabajo (unas 10 horas, según el uso). Por confort para la vista y facilidad de uso para los niños quizá sea preferible un iPad de tamaño completo.
    • iPad 2 (399€). Es la opción barata de entre los iPad grandes y tiene unas prestaciones semejantes a las del iPad mini. Sólo se echa en falta la claridad de una pantalla retina de alta densidad, pero esto tiene una relevancia relativa (al fin y al cabo sólo las llevan los smartphones y tablets de gama alta, y prácticamente ningún ordenador).
    • iPad retina (499€). La cuarta generación de iPad, mucho más potente que el iPad 2 y con pantalla retina de alta definición. El mejor y más moderno, pero excesivo a mi juicio para un entorno educativo.
  • Almacenamiento. El almacenamiento base de la gama iPad hoy en día es de 16GB, ¿son suficientes para almacenar la cantidad de contenido multimedia necesario si se quiere sacar partido de una educación que va a estar basada en libros altamente detallados, vídeos y aplicaciones? Según José Luis, la labor a pie de aula con más de 70 alumnos indica que sí, que 16GB son suficientes para el trabajo académico (todo un alivio si tenemos en cuenta que los iPad no admiten tarjetas de almacenamiento externo y que Apple impone un sobrecoste notable en los modelos de 32GB y 64GB).
  • Conectividad. La conexión WiFi viene de serie y es la más apropiada para su utilización tanto en el aula como en casa. No veo necesaria la inclusión de datos móviles (3G/4G), ni justificable en precio.
La Familia iPad a día de hoy. Clic para ver la comparación en la Apple Store.

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Parece razonable determinar que, como norma general, el iPad 2 WiFi 16GB es la opción más equilibrada por tamaño de la pantalla y precio si se desease adquirir un iPad para su utilización en el aula. Sin embargo, sigue tratándose de un dispositivo con un coste elevado y relativamente frágil, ¿salen las cuentas?

El factor económico

Descargar la hoja de cálculo de soporte (Excel)

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Un año de escolarización primaria cuesta, de media y según la OCU, unos 339€ si combinamos los libros de texto (215€) y el material escolar (124€). Me comenta José Luis que dicha cifra es creíble, y añade que en secundaria y bachiller los libros de texto pueden ascender a 270€ y 300€ respectivamente.
Realicemos el siguiente ejercicio: ¿resulta más económico un modelo digital basado en iPad en la educación secundaria? Consideremos un periodo de cuatro años (la duración de la E.S.O.) y supongamos que no hay variación de precios interanual.

  • Modelo tradicional. Cada año supondría 270€ en libros de texto y 124€ en material escolar. Son 394€ cada año, 1.576€ por los cuatro años.
  • Modelo digital basado en iPad. El coste a pie de tienda de los modelos básicos de iPad mini, iPad 2 e iPad retina son 329€, 399€ y 499€ respectivamente. Según José Luis son capaces de obtener un paquete de funda+seguro por 100€, que consideraremos idéntico para todos los modelos. Será necesario sustituir el dispositivo tras el tercer año (difícilmente un iPad aguantará cuatro cursos). Los libros de texto digitales de cada curso ascienden a 95€ y el gasto en material escolar se reduce a la mitad, unos 62€ anuales. Para el periodo de cuatro años mencionado,  este modelo supone:
    • 1.486€, utilizando iPad mini (-5,7%).
    • 1.626€, utilizando iPad 2 (+3,2%).
    • 1.826€, utilizando iPad retina (+15,9%).

    En principio los ahorros no son evidentes, y sólo el iPad mini tiene un coste inferior al modelo tradicional, pero hay que tener en cuenta que en este modelo tras los cuatro años tenemos un activo: un iPad con 1 año de antigüedad que conserva la mayor parte de su valor de compra que el usuario podría vender o aprovechar como herramienta para los estudios, trabajo o utilización familiar, entre otras posibilidades.

    En cualquier caso, y sin profundizar más en los números (la casuística es inmensa) creo que lo más destacable es que, pese a ser una iniciativa novedosa, la educación 100% digital en su primer año, y utilizando dispositivos Apple (que no son baratos) es competitiva con la industria de la educación tradicional. Y, por supuesto, con el paso del tiempo el modelo digital se volverá más rentable (bajada de precio de los libros digitales, proliferación de un mercado de iPad usados, etc.).

    Interesa, por otro lado, entender el comportamiento del coste en el tiempo. A continuación muestro el cálculo anterior de forma gráfica, para los tres modelos de iPad suponiendo una renovación cada tres años, extendida a un periodo de doce años para apreciar mejor las tendencias.

    Gráfica iPad 12 años

    Análisis de los costes en función del tiempo en diferentes casos.

    La gráfica ofrece observar varios fenómenos muy interesantes:

    • Tendencia. El modelo digital se vuelve más económico frente al tradicional a medida que pasa el tiempo. Hasta el cuarto año, como se explicó antes, no hay apenas ahorro neto salvo que se venda el dispositivo y se recupere su valor o se justifique su utilización en otros ámbitos como el doméstico o el laboral.
    • Estructura del coste. Mientras que el modelo tradicional es un coste fijo (fácil de planificar), los modelos basados en iPad siguen un patrón en escalera (un año muy costoso seguido de dos años de gasto reducido). Esto impacta en el flujo de caja, y puede volverse crítico si se tienen varios hijos en edad escolar y coinciden los periodos de renovación.

    Atendiendo a este comportamiento, quizá sea mejor que los centros educativos asuman la labor de adquirir y ofrecer los iPad en alquiler a los alumnos que lo deseen. Habría que estudiarlo, pero tiene sentido: los centros pueden aprovechar el ahorro a largo plazo, exprimir la vida de cada iPad y ofrecer a los padres una «tarifa plana» que les libere de preocupaciones como la renovación o la venta de iPad no deseados. Otro planteamiento, menos complejo, sería que el centro se ofreciese como punto de intercambio de segunda mano para que las familias puedan adquirir y revender sus iPad en un entorno seguro y controlado.

    Más allá de los euros

    El estudio ha esquivado por completo una cuestión vital: el valor aportado por la solución educativa digital. ¿Es realmente mejor una educación basada en iPad? Esto excede ampliamente el alcance de este artículo, de valorarlo se encargarán pedagogos, profesores, padres y otros profesionales.

    José Luis me indica que los resultados de la experiencia del Colegio Arenales están en camino, y está convencido de que los alumnos han mejorado en su trabajo personal. Lo complementa con anécdotas de lo más representativas:

    • Son los alumnos los que en muchos casos enseñan a los profesores a utilizar bien las herramientas.
    • En toda clase siempre surge un voluntario que se pone de pie, fotografía la pizarra y la comparte en tiempo real.
    • En la sala de profesores está prohibido usar la fotocopiadora, a muchos todavía les cuesta vencer la inercia analógica.
    Alumnos Colegio Arenales iPad

    Alumnos del Colegio Arenales utilizando el iPad, utilizada con autorización y disponible públicamente en http://www.colegioarenales.es/.

    Como Ingeniero de Teleco tengo una gran confianza en el potencial de este nuevo paradigma pero como suele decirse hay que ser precavido y esperar los resultados tangibles. Cualquier información adicional que me llegue la incluiré en este o posteriores escritos.

    Quedan, por otro lado, muchos campos por estudiar. Podrían ser, entre otros, aspectos como el impacto medioambiental (una educación basada en iPad ahorra en papel y transportes, pero supone consumo eléctrico y residuos electrónicos) o el impacto fisiológico en los jóvenes (el fin de la mochila pesada, aunque esto ya ha mejorado con la utilización de maletas con ruedas).

    Recapitulando

    Apple se toma muy en serio el mercado educativo. En EEUU durante décadas han puesto iMac en aulas y despachos, y MacBook en las manos de los universitarios. Con el iPad intentan algo similar, y parece que lo están logrando.

    Sin embargo, si se plantea su utilización masiva en la educación el asunto del coste es algo que se ha de vigilar con extremo cuidado. Hemos visto que hoy en día una educación 2.0 basada en iPad es viable, pero no necesariamente más económica si no se siguen ciertas pautas. La existencia de programas de alquiler o reventa de iPad en los centros escolares mejoraría en gran medida la situación y facilitaría la vida a las familias, sería necesario valorar la complejidad de ponerlos en marcha de la práctica (es posible que sea una solución ni siquiera planteable en los centros públicos).

    Existe, por supuesto, la alternativa de Android. El sistema operativo de Google se encuentra disponible en una amplia variedad de tabletas, muchas de ellas suficientemente capaces y más asequibles que el iPad. Cuenta además con un ecosistema open source que favorece la colaboración. ¿Será capaz de atraer el interés de la comunidad? Ya existen centros educativos e instituciones en España que están apostando y llevando a cabo pruebas piloto en esta línea. Sería muy interesante que lo lograsen porque, en la educación digital como en todo, la competencia es muy necesaria: mantiene los precios bajos, potencia la innovación y evita abusos de las grandes compañías.

    Anexo: Diseñando un iPad para la educación

    ¿Podría Apple ofrecer por menos de 350€ un dispositivo que no quedase obsoleto al año de salir al mercado y que fuese capaz de aguantar las inclemencias de los jóvenes durante cinco años sin necesidad de funda o un seguro? ¿Cómo sería un iPad diseñado por y para la educación?

    Si te interesa la premisa, visita Diseñando un iPad para la educación, el segundo estudio en esta serie en el que profundizo en esta interesante hipótesis.


    Sobre José Luis Marrero y el Proyecto iPad

    José Luis Marrero García es el Director de Secundaria del Colegio Arenales de Carabanchel y anterior Jefe de Estudios del Colegio Garoé en Gran Canaria (actualmente conocido como Atlantic School).

    Le conozco personalmente desde la secundaria, puesto que fue profesor mío en varias asignaturas y tutor en un intercambio educativo en Irlanda. Si bien apenas hemos coincidido desde que comencé la carrera universitaria en el año 2000, recientemente hemos retomado el contacto y me han sorprendido gratamente los progresos que él y su equipo han logrado en el ámbito de la educación digital. Es por ello que los comparto.

    Si te interesa este proyecto, quieres conocer más o mantenerte al día, te invito a seguir a @joseluismarrero en Twitter, a analizar los contenidos destacados recopilados en Scoop.it y a echar un vistazo al blog de la iniciativa.

About the Author

Fernando Manero

Consultor freelance especializado en estrategia y tecnología.