El taxi y las reglas del juego

Hoy en día todo lo que hace falta para transformar una industria es una conexión a Internet. Hoy, hablamos del sector del taxi.

Los propietarios de un taxi creían tener el control: un negocio de lo más tradicional en el sector servicios, blindado por la regulación y aparentemente ajeno a la transformación digital. Y entonces llegaron las apps.

Este artículo sectorial pertenece a la serie Su empresa está en extinción, si no lo ha leído todavía le recomendamos hacerlo ahora.

Quiero que el taxi me recoja a las 13:30 en Plaza de Castilla. Debe aceptar mascotas, tener valoración 5 estrellas y ser híbrido. Además, quiero pagar vía app y que la factura me llegue directa al email”.

Esto que hace 5 años hubiese sonado a ciencia ficción ya es una realidad en muchas ciudades. Si los taxistas hubiesen apostado por unirse y modernizarse, habrían liderado esta innovación. Sin embargo, conformistas, se quedaron esperando y fueron otros de fuera los que llegaron y la impusieron.

Ahora mandan otros

Ahora en el sector del taxi mandan unos señores que no son taxistas. Ellos tienen a los clientes en el bolsillo (literalmente). Ellos son los que fidelizan al cliente con códigos promocionales, notificaciones en el móvil, email marketing y demás campañas. Ellos tienen el poder de establecer los filtros con los que los usuarios eligen quién les vaya a buscar, y quién no.

Reflexionemos sobre esto: si el cliente paga vía app (que es lo más cómodo), son los dueños de la app los que cobran al cliente final lo que marca el taxímetro. Y luego, al final de mes, ya liquidan las cuentas con el taxista (tras haber cobrado su comisión, por supuesto). El que antes era jefe ahora es un asalariado. Asalariado de una app.

¡Y este es el mejor de los casos! El de Pidetaxi (la app creada por la Asociación de Radio Taxi de España) o las extranjeras MyTaxi o Hailo, que construyen servicios encima del sector tradicional del taxi. Aunque estas apps hayan impuesto su ley, generan negocio y los taxistas las ven en cierta forma como aliados.

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Pasear por Madrid es sinónimo de ver taxis asociados a estas plataformas. No todos, pero muchos.

Luego están las apps como Über o Cabify que, directamente, abren el mercado del vehículo con conductor hasta puntos que realmente ponen en riesgo la continuidad del taxi tal y como se conocía hasta ahora. ¿Y acaba esto aquí? No, también están Bluemove o Car2Go, fenómenos más complejos todavía, a caballo entre el taxi y la flota de coches de alquiler… Este tema da para muchas páginas de análisis.

Las reglas del juego

Es cierto que estas innovaciones han cogido más impulso en otros países como EEUU o Alemanía. También lo que, dentro de España, sea un fenómeno en las ciudades grandes como Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla. Incluso dentro de estas ciudades, muchísimos taxistas no están afiliados a ningún sistema de apps. Cuestión de tiempo. ¿O acaso alguien piensa que el usuario ahora va a aceptar un retroceso en su comodidad? Y si no son estas, serán otras, pero esto va a continuar.

¿Legal, ilegal o alegal? ¿Moral? ¿Necesario? Son preguntas fascinantes, pero alejadas del punto que nos ocupa: el hecho consumado es que al sector del taxi le llegó la transformación digital desde fuera. Todo cambió sin que ellos lo pidiesen, y de poco sirvió la regulación ni que muchos lo considerasen un sector tradicional.

Y este es el patrón que se repite una y otra vez. En un mundo globalizado en el que casi todos estamos conectados a Internet, es perfectamente viable que tres chavales desde un garaje cambien las reglas del juego para siempre.

Las reglas del que era tú juego, y que ahora es su juego.
About the Author

Fernando Manero

Consultor freelance especializado en estrategia y tecnología.

  1. Muy interesante. Gracias. En mi opinión, la legalidad y moralidad, reside en la frontera entre la “economía de compartir” y la “economía de negocio”. Disfrazar un trabajo y un sueldo de “sharing economy” para evitar impuestos y regulaciones, me parece totalmente fuera de lugar. Qué apps están reguladas y pagan impuestos y cuáles aún se disfrazan de “sharing economy ” no está claro.
    Más que debatir sobre si los pobres taxistas se quedan fuera de juego, es importante “applicar” unas reglas del juego justas para todos…y que gane el mejor.

    • Gracias por participar, Ana.

      La valoración legal-moral la he omitido porque no es mi especialidad y poco podría aportar, además de adentrarnos en terrenos bastante políticos y subjetivos. Aun así es claro que hay bastante consenso social en que algunas apps han intentado hacer negocio usando, o abusando, de lagunas legales (algunas se han ido cerrando, también es cierto). En cualquier caso, el sector del taxi ha cambiado para siempre, ¡y el cambio ha llegado desde fuera! A saber cómo termina.

      ¡Hasta pronto!