Bonificación de cursos a través de la Fundación Tripartita

  • Importante: no somos centro formador ni entidad organizadora de cursos bonificados. Ofrecemos esta información porque es de utilidad, pero no podemos tramitar cursos ni resolver consultas sobre esta temática. Para eso lo mejor es consultar directamente con la Fundación Tripartita.

    Sin embargo, en Alkeno somos expertos en transformación digital y te invitamos a descubrir lo que podemos hacer por tu empresa.

Update: Parece que el resumen ha recibido el beneplácito de la Fundación Tripartita, un honor.


El pasado 31 de mayo de 2013 acudí a una jornada formativa en la Fundación Tripartita para la Formación y el Empleo relativa a la bonificación de cursos de formación.

Aunque no soy un especialista en esta materia, mi compromiso es ofrecer información útil, y siendo un asunto tan interesante no he podido evitar ofrecer mi visión al respecto. Esta se divide en tres secciones principales: una introducción general a los conceptos clave, un análisis en detalle sobre la gestión y los procedimientos necesarios, y finalmente unas recomendaciones que creo pueden ser útiles en los casos más habituales. En cualquier caso, recuerden, antes de tomar una decisión de negocio consulten a un especialista (por ejemplo, la propia Fundación Tripartita).

Conceptos clave

bonificacion-cursos-fundacion-tripartitaEl origen de las bonificaciones es la retención «Cotización D, FGS, FP.» (o similar) que los trabajadores soportan en sus nóminas. Se trata de un pequeño importe que se acumula en una bolsa de financiación global que la Fundación Tripartita puede emplear para devolver a las propias empresas en concepto de bonificación de cursos de formación. La operativa general viene a ser tal que así:

  1. La empresa ofrece un curso de formación a sus empleados.
  2. La Fundación Tripartita bonifica parte del coste del curso a la empresa.

Parece sencillo, y puede llegar a serlo una vez que se tienen los conceptos claros. Son los siguientes:

  • No todas las formaciones están bonificadas, existen condicionantes.
  • Algunas áreas y colectivos de formación se consideran prioritarios, el detalle está en el BOE, pero esta es mi versión resumida:
    • Áreas prioritarias: las TIC, la PRL y la sensibilización medioambiental.
    • Colectivos prioritarios: los criterios son tan generales que se pueden traducir en la mayoría de los trabajadores en España, casi resulta más práctico recordar el conjunto complementario…
    • Colectivo no prioritario: hombres menores de 45, cualificados, que trabajan en empresas grandes (salvo que sean discapacitados, víctimas del terrorismo o de la violencia de género).
  • Los autónomos no pueden recibir bonificación por formación, puesto que no tienen nómina y no aportan a la Fundación Tripartita. Esto incluye, curiosamente, a los socios de las empresas que bonifican los cursos de sus empleados.
  • Las empresas deben ofrecer cursos de formación a sus trabajadores y soportar su coste. Si se concede la bonificación esta se aplica a las cuotas de la Seguridad Social de la empresa, una vez finalizada exitosamente la acción formativa. Ojo, las empresa no reciben ningún ingreso, sino una reducción de sus costes en materia de cuotas a la SS (no se trata en ningún caso de un préstamo, ni de una ayuda, ni de una subvención…).
  • La formación no ha de suponer coste para el empleado. Aun así, la palabra «gratis» y sus derivados no deben emplearse porque transmiten un concepto equivocado del valor de la formación y del origen de su financiación.
  • La cantidad total que una empresa tiene disponible para bonificarse en un ejercicio se denomina crédito*. El crédito disponible depende de lo cotizado en el ejercicio anterior y está sujeto a modificadores en función del tamaño de la empresa o su antigüedad. Cada empresa puede emplear su crédito a discreción (gastarlo todo en un único curso o dividirlo en varios; o incluso no consumirlo y perderlo).
  • El reparto del crédito se hace siguiendo criterios de solidaridad: una microempresa recibe un crédito superior a la cantidad que aporta al sistema y puede bonificar el 100% de sus costes de formación; una gran empresa recibe un crédito menor a su aportación al sistema y sólo puede bonificar hasta el 60% de sus costes de formación (está obligada a una cofinanciación del 40%).

* Conviene no interpretar «crédito» en términos bancarios: la bonificación no es un adelanto, no tiene contraprestación y ni siquiera se llega a ingresar (recordemos que en el fondo es una «minoración del coste en Seguridad Social»). La Fundación Tripartita es consciente de que el nombre es poco apropiado, pero es la denominación oficial y hay que respetarla.

Análisis en detalle

¿Qué formación es bonificable?

Se considera acción formativa bonificable a casi cualquier curso que cumpla los siguientes criterios:

  • Esté dirigida a adquirir o mejorar competencias y cualificaciones.
  • Esté relacionado con la actividad de los trabajadores de la empresa que lo recibe.
  • Tenga «la calidad requerida» (ambiguo, lo sé).
  • Sea un curso (no una jornada, feria, simposio o congreso).

Por otro lado, existen límites que aplican a la bonificación de acciones formativas:

  • Han de durar más de 6 horas en total (4 en el caso de áreas prioritarias).
  • No podrán exceder de 8 horas de formación al día.
  • Tampoco podrán excederse los 25 alumnos por grupo (clase presencial) u 80 alumnos por tutor (teleformación o formación a distancia).

La formación diferencia entre cursos de nivel básico (materias genéricas, o que no requieren cualificación) y los de nivel superior (materias específicas, o que requieren de cualificación mínima), con impacto en la bonificación. Ante la duda, por supuesto, seleccionar nivel superior y que la fundación discrepe si ve algo raro.

La Fundación Tripartita recomienda que la formación presencial se realice en horario laboral, y lo incentiva de una forma un tanto obtusa (implica la consideración del coste de personal como factor a imputar a favor de la empresa al valorar la cofinanciación). Esto en la práctica sólo impacta a las grandes empresas (o pymes en algunos casos muy concretos) y no merece la pena profundizar en ello. En cualquier caso, incluso ignorando este factor, la formación es trabajo (de hecho, es una inversión para el empresario) y tiene todo el sentido del mundo realizarla en horario laboral.

¿Cuánto se bonifica?

Para conocer con relativa seguridad cuánto se puede bonificar un curso se debe utilizar la guía. Y los supuestos prácticos. Y  el BOE. O consultar a un asesor. En todo caso, conviene saber que hasta la finalización del curso es imposible predecir la bonificación exacta (los costes finales pueden variar, no presentarse algún alumno…).

Aun así, puesto que pretendo que esta sea una referencia útil, ofrezco aquí una «mini guía para aproximar la bonificación de cursos». Viene sin garantías, pero para la mayoría de los casos habituales debería valer como referencia.

Microempresas (de 1 a 9 trabajadores o menos de 2M€ facturados):

Bonificación = coste total

Pequeñas y medianas empresas (salvo excepciones):

Bonificación = horas × alumnos × módulo máximo

A tener en cuenta:

  • La bonificación nunca puede exceder el crédito remanente en el ejercicio (lógicamente), que es el crédito que tiene la empresa para el ejercicio menos las bonificaciones ya recibidas. Este criterio prevalece sobre todo lo demás.
  • El coste total es la suma de los costes directos (formadores, materiales, alquiler de aulas o talleres, transportes, seguros, etc.) y los asociados (gestión, imputación del consumo de suministros o vigilancia, etc.).
  • El módulo máximo es la bonificación máxima según el tipo de acción formativa (ver el artículo 12 del BOE enlazado para más detalles). Caso habitual: la formación presencial de nivel superior a una pequeña empresa se bonifica a 13,10€/hora/persona.
  • En el resto de casos (grandes empresas, pymes con situaciones extraordinarias) hay muchas variables, entre ellas la cofinanciación, que conviene revisar con cuidado.

¿Cómo se gestiona?

Afortunadamente la Fundación Tripartita dispone de una aplicación web muy completa que permite realizar todos los trámites de forma telemática. Las empresas para poder acceder al sistema han de contar con un certificado digital 2CA de persona jurídica.

Las empresas que quieran ofrecen formación a sus trabajadores y bonificarse por ello habrán de darse de alta en el sistema como empresa bonificada. La aplicación permite acceder a información útil (como el crédito disponible), así como realizar todos los trámites relativos a las bonificaciones directamente (lo que supone un esfuerzo de gestión no despreciable).

Existe, por otro lado, la figura de la entidad organizadora: una empresa que asume la gestión de los programas de formación de un grupo de empresas (en otras palabras: hace de intermediario entre empresas bonificadas y la Fundación Tripartita, asumiendo la gestión). Requisitos para ello:

  • Estar dada de alta en la actividad económica de formación (epígrafe 932 del IAE que, por cierto, está exento de IVA). Esta condición puede variar en algunos casos (más información).
  • Es necesaria la firma de un convenio de agrupación entre la entidad organizadora y al menos dos empresas a las cuales vaya a coordinar (modelos).
  • Las tareas de gestión y coordinación de la entidad organizadora no se pueden delegar ni subcontratar a terceros (la formación propiamente dicha sí se puede subcontratar).

Una vez solucionados estos trámites iniciales se pueden dar de alta acciones formativas bonificables. Todos los pasos son obligatorios y se realizan a través de la aplicación web, los plazos hay que vigilarlos con rigor.

  1. Informar a la RLT (Representación Legal de los Trabajadores) con 15 días de antelación. Esta habrá de dar su conformidad (o ignorar la comunicación), pero si la rechaza se puede entrar en un ciclo de discrepancias y mediaciones poco productivo). Si la empresa no tiene RLT, se debe obtener el visto bueno de los trabajadores afectados por la formación.
  2. Dar de alta la acción formativa (detalles de quién la imparte, quién participa, dónde y cuándo se realiza…). Conviene hacerlo con tiempo.
  3. Comunicar el inicio de grupo con al menos 7 días de antelación al inicio de la formación (equivale a confirmar los datos del punto anterior). A la hora de informar del número de trabajadores que van a recibir el curso conviene pecar por exceso (pasarse antes que quedarse corto, la fundación no aceptará cambios al alza pero sí a la baja). En caso de cambios o imprevistos se han de notificar y justificar también lo antes posible.
  4. Impartir la formación. Durante la fase, el formador asume una serie de responsabilidades con la tripartita:
    1. Explicar el modelo de financiación del curso y garantizar que los participantes no han tenido que asumir coste alguno por su realización.
    2. Controlar la asistencia utilizando el modelo que se facilita.
    3. Solicitar una evaluación de calidad utilizando el cuestionario que se facilita.
    4. Emitir un certificado a cada participantes que supere el curso en un plazo de dos meses.
    5. Asumir que la Fundación Tripartita podrá hacer una auditoría del curso in situ y sin preaviso.
    6. Custodiar toda la documentación del curso, la fundación puede requerirla durante sus comprobaciones.
  5. Comunicar la finalización del curso. Una vez finalizado, se deberán cumplimentar los costes finales de la formación y los datos de todos los asistentes que hayan superado el curso (75% del mismo o más). Con esta información el sistema permitirá calcular la bonificación aplicable y confirmarla.
  6. Aplicación de la bonificación. La empresa bonificará sus cuotas a la Seguridad Social siempre y cuando esté al corriente de sus pagos a la misma y a la Agencia Tributaria. El plazo de bonificación se agota en diciembre del ejercicio, un factor a tener en cuenta a la hora de planificar las acciones formativas.
  7. Comprobación de resultados. La Fundación Tripartita se encarga de comprobar las acciones formativas, validándolas definitivamente o solicitando subsanaciones. El proceso empieza acabado el ejercicio, y es frecuente que se demore un año, por lo que se recomienda custodiar la documentación durante 4 años.

Recomendaciones

Una serie de reflexiones aplicadas a perfiles de empresas concretos, en base a todo lo expuesto.

Perfil «soy empresa y quiero bonificar la formación de mis trabajadores»

Se identifican dos casos habituales:

Caso A

Empresas suficientemente grandes como para tener departamentos o, al menos, gente «que se encargue de gestionar papeleo». Empresas de cualquier tamaño con necesidades de formación no triviales (delicadas, específicas, frecuentes…). Cualquier empresa cuyo jefe/director/gerente/etc. adore la microgestión.

En este caso seguramente interese asumir la carga que supone la gestión directa con la fundación, bastando darse de alta como empresa bonificada en la aplicación web: se dispondrá de la máxima libertad para contratar acciones formativas y bonificarlas a discreción, sin cerrar la puerta a recibir servicios de entidades organizadoras.

Excepción: en el caso de un grupo de empresas, si una de ellas está especializada en formación, lo habitual es que asuma las gestiones del grupo como entidad organizadora.

Caso B

Pymes, en la mayoría de los casos. Empresas grandes con necesidades simples de formación y poca predisposición a asumir nuevas tareas administrativas.

Parece razonable acudir a las entidades organizadoras: a cambio de la firma de un convenio de colaboración ofrecen los cursos más habituales y asumen las gestiones con la fundación para su bonificación.

Perfil «quiero ofrecer formación que mis clientes puedan bonificar»

La tendencia inicial es pensar «soy autónomo/empresario y estoy interesado en ofrecer cursos bonificables, ¿cómo lo hago?», pero es un enfoque equivocado, la respuesta a esa pregunta es «no puedes, no funciona así».

Recordemos que la gestión de la bonificación corresponde y depende del cliente, que la puede ejercer directamente o delegarla en una entidad organizadora (a través de un convenio), pero que en ningún caso no depende del proveedor.

Siendo estrictos hay que dejar claro que un proveedor no puede ofrecer «cursos bonificables» porque no existe tal cosa, como mucho podrá ofrecer «cursos que cumplen los requerimientos y que el cliente podrá bonificar si cumple otras condiciones» (el marketing y la realidad siempre han llevado mal, me temo).

Aclarada la terminología, veamos cómo hacerlo funcionar en la práctica.

Caso A

Empresas que se dedican a la formación, consolidadas o que al menos cuentan con varios clientes recurrentes.

Lo habitual es que se convierta en la entidad colaboradora de sus clientes, con los cuales deberá firmar convenios de colaboración. Supone asumir una carga administrativa para gestionar los convenios y la relación de cada cliente con la tripartita. Tiene como lado positivo ser la opción que más valor aporta a la mayoría de los clientes (que en general quieren una solución todo en uno que les libere de responsabilidades).

Caso B

Empresas que se dedican a la formación, pero no están consolidadas y no cuentan con clientes fijos. Empresas que ofrecen formación de forma ocasional, de aspectos muy específicos, o a pocos clientes. Autónomos.

Es el caso menos favorable. Por un lado, resulta complicado darse de alta como entidad colaboradora sin tener clientes fijos (aunque se podrían firmar y disolver convenios a conveniencia, siempre que se mantuviesen dos o más en todo momento…). Por otro lado está la opción de negociar con una o varias entidades organizadoras consolidadas, pasando a ser un proveedor de las mismas (lo cual tiene un impacto serio en forma de pérdida de control, pues la entidad organizadora gestiona la cartera de clientes, y económica al introducirse un intermediario).

Caso B*

Existe una alternativa peculiar, no sé si es frecuente, pero parece legítima. Una empresa bonificada podría delegar la gestión. Para ello ha de dar de alta en la aplicación online a un administrador externo (un tercero de confianza al que se le da acceso total al sistema en su nombre).

Veo complicado que un autónomo o pequeña empresa pueda vender esta idea a muchos clientes, pero no es tan descabellado en determinados casos:

  1. Que el cliente confíe en el formador, por una relación anterior o por venir referido y/o…
  2. Que el cliente esté relativamente libre de cargas con la fundación y no tenga nada que perder (no tenga convenios con entidades organizadoras, no tenga otros cursos bonificados de gestión propia, etc.).

Cierre

La bonificación de cursos en la Fundación Tripartita es un instrumento clave para las empresas, que les permite recuperar parte de su necesaria inversión en formación. También es una puerta abierta a nuevas posibilidades de venta para profesionales y empresarios de la formación.

Espero haber transmitido las ideas más importantes y, lo más importante, haber alcanzado el equilibrio ideal entre detalle y simplificación para que la mayoría pueda hacerse una idea de qué esperar en los casos más habituales. Como siempre, no duden en ponerse en contacto si están interesados en saber más, tienen alguna duda, o han encontrado algún error en la información.

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Fernando Manero

Consultor freelance especializado en estrategia y tecnología.