Diseñando un iPad para la educación

A continuación ofrezco un anexo al artículo El iPad en el aula en el que propongo unos criterios de diseño para un hipotético iPad para la educación.

Premisa

ipad-para-la-educacionLa gama iPad actual parece ajustarse perfectamente a un perfil de comprador: un adulto que necesita una segunda o tercera pantalla especialmente diseñada para consumir contenido (leer, escuchar, ver, jugar…). Un producto de calidad, dirigido al público económicamente solvente, pero que no está diseñado para ser robusto ni perdurable. De hecho, los iPad como muchos otros dispositivos de consumo vienen con fecha de caducidad: la batería no reemplazable y las actualizaciones del sistema operativo se encargan de ello.

Especulemos que Apple deje de ser Apple por unos instantes. Imaginemos por un momento que Tim Cook decidiese diseñar un producto específico para las necesidades del mercado educativo (pese a que realmente no tenga necesidad alguna de ello, los iPad actuales se venden como rosquillas).

En tal escenario, ¿cuáles serían los criterios de diseño ideales para un iPad dirigido en exclusiva al mercado educativo?

Diseñando el iPad para la educación

  • Objetivo general de diseño. Se debería tomar como base los iPad actuales para dar lugar a dispositivos más robustos, de menor coste y con una longevidad real de cuatro o cinco años (como un Macbook o iMac). Deberá acompañar al alumno durante muchos cursos, ser pasado de unos hermanos a otros llegado el momento, y no quedar obsoleto a los pocos meses de su lanzamiento.
  • Diseño físico. Similar al iPad actual en la estética y tamaño. Sin embargo, los materiales deberían serían más resistentes para no necesitar una funda protectora. Se abandonaría el cristal, el acero y el aluminio anodizado en el exterior en favor de materiales con tacto gomoso que amortigüen los golpes, no sean resbaladizos y resulten más económicos. Seguramente resultaría algo más grande y grueso, y por supuesto se vendería en multitud de colores. En un iPad actual este concepto requiere unos $50 en materiales, un Samsung Galaxy Tab 10.1 se queda en $35.
  • Pantalla. Lo ideal sería utilizar la pantalla retina del iPad de tercera y cuarta generación ($87), aunque para reducir el coste se podría utilizar la del iPad 2 ($57). En ambos casos se ha de añadir el sensor multitáctil ($40). Los rumores son ciertos: la pantalla es el elemento más caro de un dispositivo móvil.
  • Batería. La batería debería ser reemplazable por el usuario, y su capacidad sobredimensionada (de forma que, cuatro años de utilización intensa después, siga manteniendo una carga útil suficiente). La batería de un iPad de tercera generación tiene un coste de $32.
  • Prestaciones. Se actualizaría un chipset actual al proceso de fabricación más reciente viable (¿22nm?) que resulta más barato y eficiente en todos sus parámetros (consumo energético y disipación de calor, longevidad, espacio físico…). Los chips básicos (SoC, RAM, WiFi y gestión energética) suman $43 en un iPad 2 y $62 en un iPad de tercera generación.
  • Almacenamiento. Una memoria NAND de 16GB vale unos $17, y ya se comentó que la experiencia práctica indica que son suficientes para el trabajo en el aula. De querer mayor capacidad, 32GB o 64GB, tienen un coste de $34 o $67 respectivamente.
  • Sistema operativo. Se crearía una versión específica de iOS modificada para el entorno educativo y optimizada en exclusiva para el hardware disponible, eliminando aquellas funcionalidades innecesarias o superfluas.
  • P.V.P. El coste de fabricar un iPad 2 WiFi 16GB completo es de $245. Suponiendo que el iPad educativo se base en dicho diseño, podría costar unos 160€ ($210) debido al avance de los procesos y la utilización de materiales más baratos, y si Apple mantiene su mismo margen sobre fabricación, podría venderse por unos 341€ (282€ más el 21% de IVA). Esta cifra podría reducirse a 293€ si la regulación permitiese la aplicación del IVA súper-reducido del 4% que grava los libros de texto.
  • Hoja de ruta. Por último, Apple debería publicar y respetar estrictamente un roadmap de actualizaciones que detallase en el tiempo cómo va a evolucionar la plataforma. En un escenario ideal el hardware debería congelarse durante años y el sistema operativo sólo debería actualizarse para solventar errores y vulnerabilidades. A diferencia de los iPad de consumo, el iPad educativo debe aspirar a ser una plataforma estable que permita a todos los interesados (editoriales, desarrolladores, centros educativos, familias…) realizar las inversiones necesarias sin miedo a la obsolescencia a corto plazo. Incluso así el producto sería muy rentable para Apple: no supondría apenas coste de I+D+i, se venderían millones y el margen de beneficio mejoraría con el tiempo a medida que se optimizasen los procesos de fabricación.

Conclusión

Esto es, por supuesto, una utopía. Apple siempre busca simplificar al máximo su gama de productos y no creo que realice un producto para un nicho tan concreto, y menos aún si no lo necesita.

En cualquier caso como ejercicio de especulación me parece de lo más interesante y no debo ser el único que piense que los colegios se beneficiarían de un iPad más económico, robusto y longevo.

Contar con un iPad de 341€ que se pudiese renovar cada 5 años mejoraría enormemente la rentabilidad del modelo de educación digital (si se compara con los ejemplos en el artículo original, resultaría en 969€ para los cuatro años de la educación secundaria, un ahorro muy destacado del 38,5%).


Nota: los precios de componentes ofrecidos antes provienen de iSuppli, especialista en la materia (en concreto de este artículo y de este otro). Hacen referencia al bill of materials & manufacturing, o sea, sólo material y ensamblado (sin contar I+D+i, desarrollo de iOS, etc.). Valen como referencia, si bien están algo anticuados por ser de 2012, los precios actuales serían inferiores.

About the Author

Fernando Manero

Consultor freelance especializado en estrategia y tecnología.