Perlas sobre financiación de startups

Ayer acudí a un evento exclusivo del Master en Digital Business de ICEMD cuyo maestro de ceremonias fue Manuel Balsera, un señor muy peculiar que se caracteriza por no tener pelos en la lengua y por combinar dos roles antagónicos con una eficiencia asombrosa: es emprendedor en serie e inversor, y nos cuenta las claves para la financiación de startups.

startup-business-planManuel cuenta con más de 35 empresas en su portfolio entre iniciativas propias y participadas; es fundador y CEO de Start Digital Media Capital en la cual se ofrece capital semilla a proyectos digitales. De esto sabe.

Del evento pudimos sacar muchas ideas y conclusiones muy interesantes para la financiación de startups, aquí dejo unas pocas. Quizá los que más me hayan llamado la atención, sin citar literalmente ni organizar las ideas de ninguna forma especial…

Tu moneda de cambio como emprendedor digital no es el dinero, es el tiempo. Dinero para las buenas ideas siempre hay. Tiempo es lo que no tienes.

Pide. Pide sin miedo. Pide dinero, contactos y espacio físico. Pide opiniones y colaboraciones. Pide de todo, recibe lo que te den con los brazos abiertos. ¿Tu madre te dijo que pedir está mal? Es adorable, ve a apadrinar un perro. Y si no te lo dan, tómalo.

Alrededor de una start-up hay muchos  players, entiéndelos. Un socio pone trabajo y dinero. Un partner pone trabajo, pero no dinero. Un inversor pone dinero, pero no trabajo. Un mentor no pone ni trabajo ni dinero, pero abre puertas, te presenta a clientes y puede ser la clave de tu iniciativa.

Entiende a quién tengas en frente, haz tus deberes. Y recuerda: cada socio, partner o mentor es un mundo, pero todos los inversores son iguales: quieren una probabilidad real de ganar cantidades obscenas de dinero a cambio de un elevado riesgo de perder toda su inversión.

Si no has sido capaz de convencer a tus padres, pareja y amigos para que inviertan en tu idea difícilmente lo conseguirás de un inversor. Plantéate si lo que falla es la idea o si eres tú.

No te presentes ante un inversor sin una idea madura. Si tu única arma de negociación es un PowerPoint y un Excel, tu empresa no vale lo que dices que vale, sino lo que el inversor quiera darte. Frecuentemente, cero.

No te presentes ante un inversor sin arriesgar capital propio en función de tus posibilidades. La primera copa la pagas tu y si la fiesta mola quizá la segunda ronda vaya a cuenta de otro.

Para el elevator pitch guárdate el storytelling y aplícate el show me the money: cuánto necesitas, en qué lo usarás y la cantidad OBSCENA de dinero que van a ganar juntos.

Espero que os sirva como me ha servido a mi.

About the Author

Fernando Manero

Consultor freelance especializado en estrategia y tecnología.