Reflexión navideña

Siento curiosidad… ¿cómo hemos permitido que se haga una costumbre que los proveedores, clientes y empresas en general nos envíen un felicitación navideña? Si me lo permiten, voy a llevar a cabo una reflexión…

Alkeno, en Navidad

 Felicitación navideña… o no.

Es algo que ha sucedido toda la vida en el mundo de las empresas, las felicitaciones navideñas son un mal histórico. En muchos casos, en forma de postal, molestaban y se archivaban (o tiraban a la papelera) automáticamente. En muchos otros se lucían con poco orgullo, pero con maldad, en lo que vendría a ser otra banal encarnación de la vanidad (tengo más que tú… ¡y son más grandes!).
Creo que este circo nunca le hizo mucha gracia a ninguno de los implicados. A unos les tocaba el rol de invertir tiempo y dinero en hacerlas y repartirlas, y a otros el mal trago de buscar un sitio donde colocarlas sin que molestasen mucho, pero de forma visible (no fuese que alguien pensase que no las habíamos recibido o, peor, se ofendiese si llegase a la oficina y no veía la suya en privilegiado lugar).
Pero llegó el mundo digital: la cartulina dejó paso al email, el coste marginal cayó a cero… y el mal alcanzó a los usuarios finales en forma de oleadas masivas de correo basura.
A mi que una empresa me felicite las fiestas es algo que me llena tanto de gozo como mirar el correo con ilusión y ver que la carta es de la Agencia Tributaria. ¿O acaso alguien desea una felicitación navideña de su proveedor de internet, luz, gas o agua? ¿Y de sus tiendas de eCommerce habituales? ¿Y de la gasolinera habitual, o el restaurante de que te hiciste la tarjeta de fidelización? O peor, ¿de esas webs en las que te registraste una vez para no volver a entrar, y no hay forma de que te den de baja por mucho que lo intentes?
Es por ello que desde aquí me gustaría clamar en voz alta:

Estimado proveedor, organización o empresa en general: No te tengo cariño, no te echo de menos, emocionalmente no significas nada para mi. Tu felicitación, vacía y masiva, no es entrañable, no es deseada y no hace que mi imagen de ti mejore.

Y es que aunque la mona se vista de seda, mona se queda. La nieve, los renos y las buenas intenciones aparentes no hacen del spam algo menos indeseable. Quizá esta sea otra de las diferencias que me separan del resto de los mortales (ya soy consciente de unas cuantas), pero tener que vaciar la bandeja de entrada de chorradas cada mañana a mi no me llena de especial orgullo ni de satisfacción.
Ahora que soy autónomo reflexiono bastante sobre estas cuestiones de comunicación. Qué decir, cómo, cuándo y a quién. Por un lado es costumbre felicitar las fiestas, pero por otro no quiero hacer a los demás lo que me molesta que me hagan a mi, y como no se me ha ocurrido la manera de generar un correo masivo que aporte valor a todos sus receptores he optado finalmente por no lanzarlo.
No sé si será mi criterio definitivo de ahora en adelante, quizá alguien me convenza de lo contrario más adelante, pero a día de hoy es lo más acertado porque mi intención es que cada comunicación que se reciba desde Alkeno sea realmente valiosa para su receptor.
¡Sin embargo! Si estás leyendo este blog quizá seas más que un mero contacto de negocios. Puede que estés suscrito, me conozcas bien personalmente o hayas llegado hasta aquí curioseando entre otras cuestiones. En tal caso eres diferente, has venido hasta esta página y leído hasta este punto, lo que te hace acreedor de una felicitación navideña:

Otro año se nos escapa entre las manos.

Para muchos la Navidad representa un tiempo de reflexión, para otros son un periodo festivo en el que olvidar por unos días la problemática de cada día, y quizá para bastantes una exclusa como cualquier otra para pasar un buen rato… Pero cualquiera que sea tu caso, solo quiero compartir una reflexión:

Ojalá que 2014 sea un año diferente.

Sé que la mayoría espera más salud, mejores condiciones laborables, un golpe de suerte… pero ninguna de esas suele estar en nuestra mano. Lo que sí está a nuestro alcance, sin embargo, es afrontar el año con otros ojos y descubrir en él cosas que no esperábamos.

¡Un abrazo, y nos vemos en 2014!

About the Author

Fernando Manero

Consultor freelance especializado en estrategia y tecnología.