Un aula virtual a medida

Existen muchos ámbitos en los que se está desarrollando la digitalización de la educación. Más allá de la utilización del iPad en las aulas y de las plataformas de e-tutoring que lo hacen posible, muchos centros también están sacando provecho de la tecnología para redefinir el concepto de aula virtual.

Un caso de éxito dentro de las mismas es Aula Virtual del Instituto de la Economía Digital (ICEMD) que actualmente da servicio a más de 1.500 usuarios entre alumnos actuales (que hacen un uso intensivo de la misma) y alumni (que acceden ocasionalmente al banco de profesionales). Como alumno del Máster en Digital Business y usuario habitual, no pude dejar pasar la oportunidad de hablar de la misma con Miguel Ángel Peguero, Director de Tecnología de ICEMD.

Cómo surge el aula virtual

El concepto es sencillo: llevar el modelo educativo del aula física a Internet, no tiene nada de novedoso (basta decir que el muy conocido Moodle se lanzó hace ya más de 11 años…). Pero, como en muchas otras ocasiones, la realidad es tozuda y la experiencia demuestra que construir un LMS verdaderamente útil no es sencillo.

Este reto se afrontó en ICEMD hace ya diez años, valorando tres posibilidades:

  • Licenciar una plataforma propietaria, como por ejemplo Blackboard, una alternativa potente y garantizada, pero costosa y poco personalizable.
  • Adoptar una solución abierta, como Moodle, un enfoque basado en software libre que requeriría un esfuerzo notable de adaptación de la metodología a nivel de procesos.
  • Diseñar e implementar un sistema propio, una apuesta por la exclusividad y la metodología educativa propia del centro.

La decisión fue comenzar desde cero, diseñar un sistema a medida, tomando como punto de partida los fundamentos en los que se había construido la oferta formativa del centro: exclusividad, calidad y metodología exclusiva. Una solución propietaria, o la adaptación de una solución abierta, les hubiese privado de un importante elemento de diferenciación, e implicado sacrificar funcionalidades de las que actualmente se sienten muy orgullosos.

La plataforma debía adaptarse a la metodología de ICEMD, no al revés. Actualmente el Aula Virtual tiene todos los elementos que deseamos, ni uno más, ni uno menos.

La solución a medida era la única que permitía, según comenta Miguel Ángel, que no solo se contase con determinadas funcionalidades (mensajería y foros, integración con redes sociales, personalización de los perfiles, integración de complementos mediante API…) sino que además estas se implementasen según la visión del centro y buscando la mejor experiencia del usuario. La definición de procesos y de funcionalidad se realizó internamente, desde el departamento de Tecnologías de ICEMD, mientras que la ejecución la realizó una empresa de programación externa, siendo el aula virtual actual el resultado de años de trabajo, adaptación y mejora continua.

Conociendo la plataforma

La mejor forma de conocerla es, como no, una visita guiada:

Actualmente el aula virtual soporta unas 12.000 páginas vistas de 800 usuarios únicos cada día. La duración media de la visita es elevada, 15 minutos, debido a la naturaleza del sistema: cuando un alumno o profesor se conecta es para realizar de un tirón varias acciones (ver notificaciones, planificar las clases, descargar documentación, etc.). Poca frecuencia, pero alta interacción.

Desde luego, y tras un par de meses utilizándola, es un paso adelante con respecto a Moodle (que pocas alegrías me ha dado al utilizarlo en asignaturas de la carrera en ULPGC así como en cursos telepresenciales del COIT). Resulta difícil expresarlo en palabras, como tantas otras cuestiones de usabilidad, pero sencillamente una mejor experiencia de uso se convierte en más accesos, más duraderos, mayor interacción y mayor exploración de las herramientas disponibles. Utilizar Moodle siempre fue una carga, algo que realizaba por obligación del curso, sin embargo el aula virtual de ICEMD logra muchísimo sencillamente por el hecho de que apenas molesta (no es perfecta, más adelante pondré algunos ejemplos, pero en general la sensación que transmite es que está diseñada para ser utilizada).

En concreto, hay varios aspectos que me gustaría compartir en detalle.

Una pantalla principal realmente útil

Nada más acceder al Aula Virtual se nos presenta toda la información que puedes necesitar para de un vistazo hacerte una composición de lugar:

  • Un calendario con todos los eventos (agregados automáticamente, y los que hayas incluido manualmente).
  • Una relación de las próximas clases y un acceso directo a la documentación.
  • Una lista que da acceso directo a compañeros, profesores y tutores.
  • Una representación gráfica de las tareas y test pendientes.
  • Una relación de los últimos mensajes y conversaciones.
  • Y todo ello con un diseño aceptable, aunque quizá algo anticuado (estamos en la era del flat design, pero para gustos se hicieron los colores).
Pantalla principal del Aula Virtual

Pantalla principal del Aula Virtual.

Todas las capturas de este artículo están utilizadas con la autorización de ICEMD. De las mismas se han retirado los datos personales de los demás participantes del máster.

Un completo sistema de colaboración

La plataforma ofrece un módulo de colaboración que permite utilizar las herramientas habituales como videoconferencia, audioconferencia, chat, compartir una presentación o la pantalla, pizarra, notificaciones, etc. Lo pueden utilizar tanto los profesores para realizar clases telepresenciales como los alumnos para realizar reuniones virtuales.

La mayor pega que encuentro es la dependencia de un plugin externo, Blackboard Colaborate, que interrumpe el flujo de trabajo al ejecutarse en un módulo Java externo al navegador.

Una solución empotrada en la plataforma resultaría ideal, pero la implementación actual resulta muy útil: funciona bien, pone a todos los participantes del máster en una línea base de herramientas y evita que profesores y alumnos tengan que coordinarse para utilizar herramientas externas como Skype o Hangout.

Multiconferencia Blackboard Collaborate

Colaboración en línea gracias a Blackboard Collaborate.

Integración global: perfiles, mensajería…

Se nota que ha habido un esfuerzo genuino en que los diferentes módulos del sistema se integren de la forma más visual y cómoda posible. De ahí que, por ejemplo, las vistas de los usuarios sean muy completas e identificables: fotografía de gran tamaño, todos los datos relevantes (nombre, cargo y empresa), enlaces a perfiles sociales, conexión al chat… y no solo de los alumnos, sino también de todos los profesores y tutores.

Vista de la clase

Vista de la clase.

No solo eso, sino que dicha integración se ha llevado a otros elementos. Por ejemplo, una vista con fotos y nombres permite seleccionar los destinatarios de los mensajes y videoconferencias, sean estos alumnos, profesores o staff de ICEMD. Tremendamente útil desde el primer día, permitiendo comunicarte con cualquier persona de interés en el máster sin necesidad de conocer con su email, cuenta de Twitter, etc.

Pantalla de envío de un nuevo mensaje

Pantalla de creación de un nuevo mensaje.

Las pegas

Una integración agresiva tiene sus desventajas: realizar cualquier acción requiere necesariamente pasar por el aula virtual y esto no encaja fácilmente con el flujo de trabajo habitual de los alumnos (se genera contenido a diario, pero difícilmente estos accederán a diario).

La solución es un sistema que notifica las novedades por correo electrónico, pero se trata de una solución de compromiso que no resulta enteramente satisfactoria. Por un lado está diseñado para aportar poca información (sólo muestra la primera línea de los mensajes, suficiente para dar una idea de qué van, pero obligando a entrar en el aula virtual para conocer el resto y poder responder) y por otra suele terminar abrumando (a nadie le gusta recibir 20 alertas diarias). Muchos optan por configurarlo de forma agresiva para filtrar la mayoría de las alertas (o todas).

La utilización de correos electrónicos personales o profesionales de los alumnos está descartada por completo: ICEMD no puede permitir una pérdida del control sobre las comunicaciones de relevancia para su formación. Consideran, además, que utilizar una mensajería interna elimina barreras (como por ejemplo, que alumnos o profesores sean reacios a facilitar sus correos personales o profesionales para evitar posibles abusos).

Merece la pena comentar también la evolución del rendimiento de la plataforma. En el momento de mi entrevista, a finales de octubre, los tiempos de respuesta del servidor eran bastante elevados en algunos casos. La disponibilidad parecía buena, nunca la encontré caída, pero era frecuente que tardase segundos en responder a algunas peticiones (como por ejemplo el calendario, especialmente los jueves y viernes, los días de mayor carga). Al sacar el tema Miguel Ángel reconoció que estaban realizando pruebas de carga y analizando las posibles causas, porque la infraestructura era más que suficiente (cuentan con servidores redundados y balanceados capaces de absorber el tráfico existente). Es justo reconocer que la situación ha mejorado en gran medida en las semanas que han pasado desde entonces hasta que he tenido el artículo listo para su publicación, es algo que he comentado con él y me ha podido confirmar cuantitativamente. Ahora mismo, sin ser inmediatos, los tiempos de respuesta son muchos mejores y no entorpecen la usabilidad.

Finalmente, como en todo sistema complejo, existen flecos que se podrían limar: los foros tienen una navegación poco intuitiva (y un bug que elimina los saltos de línea), la exportación de eventos podría ser más potente (actualmente solo puede hacerse evento a evento), localizar la documentación es poco intuitivo (especialmente identificar cambios, si los ha habido, desde la última visita)… Y a mi, en particular, no me gusta la segmentación de un máster en módulos totalmente estancos. En cualquier caso son detalles de implementación que con seguridad se mejorarán con el tiempo.

El futuro

Curiosamente, pese al empuje que realiza ICEMD hacia la formación con el iPad (lo destacan abiertamente como la herramienta de trabajo por defecto en el aula y, de hecho, regalan uno a cada alumno con la matrícula de los máster), al aula virtual le quedan muchos pasos por dar para alcanzar la omnicanalidad:

  • Aunque es capaz de identificar cuando el usuario utiliza un iPad y adaptar ligeramente la interfaz (utiliza hojas de estilo CSS para, por ejemplo, aumentar el tamaño de los controles) no es un diseño responsive ni mucho menos: bien en sobremesa o portátil, utilizable con tablet, muy poco práctico desde el móvil.
  • Tampoco existe aplicación nativa para iPad en estos momentos, pero se encuentra en desarrollo y se prevé que esté disponible para el curso académico 2014/15. Curiosamente también estará disponible en versión Android… ¿se hará para dar cobertura a los alumnos que prefieran no utilizar iPad, o quizá en previsión de que quizá algún día el iPad deje de ser la herramienta de trabajo por defecto?

Por último, cabe recordar que ESIC adquirió el 100% de ICEMD en 2012. No es una cuestión trivial puesto que ESIC no cuenta con un aula virtual propia y su base de alumnos es muy superior a la de ICEMD… ¿quiere decir esto que ESIC heredará el Aula Virtual? Sin duda alguna, y representará un nuevo desafío.

En resumen

El aula virtual me ha sorprendido, era una herramienta que afrontaba con el recelo de experiencias anteriores y por el momento me está resultando más que favorable. No es perfecta, pero cumple su objetivo: ser útil, mejorar la experiencia del alumno y diferenciar a ICEMD.

About the Author

Fernando Manero

Consultor freelance especializado en estrategia y tecnología.